jueves, 7 de diciembre de 2023

Darno 70 - Una semblanza.

Entre mis alegrías y mis angustias. Por Chismosa Selecciones

Una Introducción a la vida de Eduardo Darnauchans y a la obra del Darno.
Algunos datos biográficos y todos los discos oficiales.

Darnauchans nació el 15 de noviembre de 1953 y  murió el 7 de marzo del 2007, en plena actividad artística, con grabaciones por hacer, canciones compuestas prontas para salir y un último disco recién salido. Darnauchans murió, pero la obra del Darno es eterna, el Darno es eterno.
Esta afirmación espero sea más comprendida al final de esta lectura..
Acompáñenme.
Hay personas que hacen canciones que se meten en el tejido sensible de un montón de otras. En una época determinada, a través de sus largas o cortas vidas, y más allá aún de una generación en particular, las melodías y las letras trascienden en el tiempo y se vuelven eternas. Si, eternas, hasta donde esa afirmación sea posible hoy enunciada.
En 1973 Eduardo sacó su primer disco, Canción de muchacho (1). Este empieza con una musicalización de un poema de Borges, y con Darnauchans queriendo cantar como Spinetta. Escuchen y después me cuentan que salió de eso.
Les adelanto que se van a encontrar con un color de voz que les va a quedar guardado en lo mejor de su colección sonora. Un disco con exquisiteces, musicalizaciones, referencias, que le cabe una frase que escuché el otro día, “Darnauchans es un literato que hace música y canciones”.* Esta primera época la marca su relación en Tacuarembó con Washington “el Bocha” Benavides , el cual es fundamental en su formación como compositor y persona, así como toda la literatura, el cine y el arte en general del cual se nutre y que se desprende en la obra del Darno. Es complejo, es profundo, es tan simple a la vez que emociona la encrucijada donde te coloca su voz, sus composiciones, sus melodías, su interpretación trovadoresca.
Hay un aire folclórico en su segundo disco Las Quemas(2) de 1975, con unos jóvenes Eduardo Larbanois y Carlos da Silveira por esas grabaciones, con un joven Eduardo de 22 años, con su latinoamericanismo tan personal, con su gusto por la música antigua, con el Folk y Country norteamericanos presentes, con los pies en Uruguay pero con Bob Dylan en los oídos, uno de los tantos faros del personaje y la persona.
En 1978 aparece el disco Sansueña (3) y Darnauchans empieza a trascender. Escuchen este disco con un vaso de agua y uno de whisky, si pueden, sino, precaución. No apto para días de sensibilidad frágil. Hay sombras, hay pliegues, hay grises iluminados con la autoridad de los poetas a los que se apela, y con su voz que renace entre cada canción. Un cancionista, un baladista, un intérprete que se juega la vida cada vez que se asoma a un micrófono. Un trabajo que marcará su carrera y la del gran compositor e instrumentista Jorge Galemire que fue el productor y tocó todo lo que suena en el disco.
Son momentos complicados de atravesar para Eduardo entre prohibiciones, muertes, hospitales, y otras soledades.  Acá está el Darno que es un poco la imagen de toda una época en su obra y su vida. Están las baladas, sus poetas, su edad media, el Rock and Roll, y por supuesto algunas de sus canciones más conocidas, como Final, Memorias de Cecilia, o El Instrumento.
Luego en la década del 90 veremos a un Darnauchans de esmoquin blanco en el Solís conviviendo con uno de lentes, chaleco, sombrero, con un vaso y un cigarro en la mano, una impronta que marcará otra temporada en el devenir darnauchaniano, en la construcción definitiva del personaje.
En Zurcidor (4) de 1980 , Nieblas y Neblinas (5) de 1985 (su disco más autobiográfico)  , y
El Trigo de la Luna (6) de 1989 aparece el compositor de letras, el poeta, y sigue demostrando sus dotes para musicalizar. Pero en esta trilogía se luce como creador literario, aparece el escritor y además con un diferencial. Darnauchans es un decidor, un “songwriter” como dicen los gringos, un cantautor que escribe con la melodía en la cabeza y las palabras son fiel reflejo de su musicalidad. Es un cantante con recursos únicos y que destacan en la interpretación (sus Melismas por ejemplo pero con las consonantes, googlen) En esta época se lo ve como un artista performático, un “performer” en inglés, sus shows están cargados de silencios, de puesta en escena, de actuación. Un actor que actuaba de cantante, un personaje arriba del escenario, que muchas veces luego de bajar continuaba existiendo por varias noches y días. 

En el año 91 se editaron un par de antologías por el sello Sondor que se llaman Dylan, y la otra Sin perder el tiempo, y a partir de esta iniciativa grabó su único videoclip, la canción elegida fue Los Reflejos. En el año 92 el Darno hizo un espectáculo denominado Canciones de amor (11) que se editó póstumo como disco en el 2023, y otro llamado Noches Blancas (7) que también salió en disco. Los dos en vivo con versiones bien distintas de sus canciones más conocidas por estas épocas y con una formación rockera, a saber, guitarras eléctricas, batería y bajo. Me permito decir que los 90 de alguna manera fueron sus noches blancas. No salió otro disco con el registro de calidad que habíamos visto en los 80. Pienso que en el 2001 esto cambia cuando aparece Entre el micrófono y la penumbra (8), producido por Fernando Cabrera y creo es el mejor disco para empezar a escuchar la obra del Darno. Otro disco en vivo pero con dos guitarras y un bajo.
Acá se condensa parte importante de lo mejor de su producción cancionística, al menos para mí, y versiones increíbles poniendo música a textos de otras personas con su forma inigualable. Es un Darno con una voz limpia, con una interpretación de excelencia y con una calidad musical y letrística que lo colocan en el podio de los cantautores más importantes de la historia de la música popular uruguaya, en lo que a canción, composición e interpretación refiere.
En el año 2002 se publica una recopilación de temas inéditos con el nombre Raras y Casuales (8 1/2) con verdaderas joyas para la tribuna darnauchaniana. Hacia el año 2004 aparece el disco de Canciones sefardíes (9)  fruto de una de sus obsesiones intelectuales e inquietudes musicales relacionadas con el medioevo y con esa lengua en particular que se hablaba en la península ibérica. Está grabado en video también y ver al Darno cantando de esta manera es imperdible.
En el 2005, un par de años antes de morir, se edita su último disco llamado El Ángel Azul (10)
que nada tiene que envidiar a sus anteriores trabajos y que con un sabor agridulce demuestra todo lo que aún tenía para decir, para cantar, para seguir entregando canciones al desconsuelo.
Darnauchans tuvo una juventud complicada, pérdidas familiares, prohibición de estudiar, prohibición de cantar,  problemas de salud mental, todo atravesado por la dictadura cívico militar que duró de 1973 a 1985. Más en la adultez estuvo lidiando con adicciones y problemas de salud física, pérdidas muy cercanas, y según se cuenta en una parte de su vida vivió en una especie de bohemia (noches largas de cigarros y alcohol). La ecuación deriva en algunas cuestiones con las cuales mucha gente tiene que lidiar en carne propia o acompañando a personas a las cuales se le complica la existencia. Mirando la historia completa se puede intentar entender, dar contexto, generar empatía. Si se quiere...
A lo que voy es que la obra del Darno, a pesar de lo que pareciera a priori, es una obra que está atravesada por mucha claridad, por mucha ternura. Claro está, todo lo otro también se manifiesta, y muchas veces es la parte más visible. Pero Darnauchans era un literato, un intelectual, un estudiante de letras, un fervoroso lector y escucha, un sabedor de la cultura e historia global, un comunista crítico con propios y ajenos. Era una mente brillante como tantas de su generación que soñaron con que la vida fuera otra cosa, y el sueño se les rompió en mil pedazos, por propios y ajenos.
Por todo esto sus músicas y sus letras son universales y pertenecen a quien quiera escuchar algo único, auténtico y total.
Esto no es una introducción, es una invitación a escuchar y tratar de entender lo que transmiten las canciones, las alegrías y las angustias que traen con ellas, y todo lo que están en el medio. Las canciones (como la vida) vienen cargadas de ambigüedad y contradicción, vienen a completarse con lo que trae quien la escucha. Así son las canciones del Darno, y quizás lo sean todas. La música se relaciona con las emociones y las emociones no siempre son las mismas, se mezclan, se revuelven, están en constante movimiento. Y esto va cambiando a través del tiempo tanto para quien compone como para quien escucha. La percepción se transforma, y esto sucede  también cuando escuchamos, cuando nos metemos adentro de una canción y nos concentramos 3 o 4 minutos para descubrir todo lo que esconde, para perdernos en esa ficción, y “no hay nada más real que una ficción”.**
Y aunque se supone que no se puede vivir en las canciones y no duran para siempre, igual  la invitación es a escuchar música y a perdernos un tiempo, aunque sea lo que dure una canción.
Mucho mejor si es “una del Darno”***. Esa es la manera de que su obra sea eterna.


Chismosa Selecciones

Notas:
* La frase se la escuché a Fernando Cabrera.

** La frase se la escuché a Leonor Silvestri
***La frase se la escuche en un bar o fogón a una persona desconsolada.



Discografía Oficial

"Canción de muchacho" (1973) Sondor

"Las Quemas" (1975) Sondor

"Sansueña" (1978) Sondor

"Zurcidor" (1980) Sondor

"Nieblas y Neblinas" (1985) Orfeo

"El Trigo de la Luna" (1989) Orfeo

"Dylan" (1991) Sondor

"Sin perder el tiempo" (1991) Sondor

"Noches blancas" (1992) Orfeo

"Entre el micrófono y la penumbra" (2001) Ayuí
“Darnauchans :Raras y Casuales” (2002) Ayuí

"Canciones Sefaradíes" (2004) Ayuí

"El Ángel Azul" (2005) Ayuí 

“Canciones de Amor” (2023) Little Butterfly Records

Otros discos editados imperdibles
“Ámbitos” Recital en vivo de 1991 en conjunto con Fernando Cabrera (2008) Ayuí
“Nosotros Tres” Darnauchans / Galemire / Rivero. Grabación en vivo del espectáculo que realizaban los tres artistas en el “Shakespeare Café Concert” en 1976 y
que repitieron en 1993.(2010) Ayuí




viernes, 10 de noviembre de 2023

Mínima (Crónicas Chismosas)

21/10/2023 - Viernes - 21:30 hs

Experiencia de ir a ver “Mínima” a la sala de Inmigrantes.

“Entre Rocanroles y Preguntas”.*

Esta noche bailé reggaetón post punk en un sótano.
No se muy bien cómo termina esta crónica pero sí sé como termina mi noche, escribiendo.
Trataré de brindar certezas que nadie me pidió e información que quizás sea relevante, diré verdades con mis manos que transcribiré literal y en el camino esquivaré las trampas que me lleven al vacío.
Voy despacio, la unión de estas ideas me llevará unos minutos detallarla. Les prometo que solo habrá palabras que alimenten la escucha de lo que todavía suena en mi cabeza, y ojalá estimulen el futuro movimiento de su cuerpo para que vayan a buscar ese sonido, esa cultura, esas músicas.
Esta noche bailé reggaetón post punk en un sótano en un recital de rock.
Se va armando la frase y todo es caótico, dejaré fluir mi conciencia.
Pienso en las dudas de mi amiga de salir esta noche, en mi respuesta ante la pregunta sobre de qué iba la propuesta, en etiquetar, en los prejuicios que salen cuando no se conoce algo, en la sorpresa de encontrarse en un escenario vital inesperado. Pienso que el Rock no murió.
Parece que las etiquetas para la música funcionan, y sin embargo que poco definen la identidad viva de un sonido, el ambiente, los olores. Hay categorías musicales que son obsoletas o son demasiado rígidas. Me gusta pensar en espectros, en áreas de influencia, en campos de referencia. Por eso creo que la cuestión es elegir entre ser un cuadrado o una mancha. Encorsetar un género o ser conservador al respecto puede llevarnos a no avanzar nunca en las cuestiones esenciales de vivir en un mejor mundo, con una música mejor. Pero las etiquetas existen. No sé hasta cuándo resistirán. Porque aunque pese nos sirven para explicar a otra persona por donde va una propuesta, como serán las coordenadas de un asunto. Entonces el problema, creo, es como interpreta la etiqueta quien la coloca y quien la necesita. Cuál es el sentido que opera en quien la define y en quien la asume para definirse. Tanto en términos musicales como de identidad. Porque nombrar NO es juzgar. Cuando surge el juicio se complica y aparece la moral normalizante.
Esta noche bailé reggaetón post punk en un sótano en un recital de rock alternativo o indie.
¿Alternativo a qué? ¿Independiente a qué? Mucha gente que escuche música relacionada al rock o personas más melómanas sabrán lo que significa lo “indie” o “alternativo”, pero otro público quizás queda ajeno a esa respuesta, a esas etiquetas. Cuando hay que explicar ciertas pautas para orientar la escucha es donde se cae en las etiquetas o en los encuadres. Parece que no hay escapatoria, y sin embargo, cuando alguien escucha o lee sin esas referencias previas la sensación de no necesitarlas se hace evidente y la experiencia es igual de completa. Entonces, ¿cómo hacemos para hablar sin etiquetar?¿está mal etiquetar o nos ayuda a entender? Pienso que es similar a la mala prensa que tiene los prejuicios. 

Me explico. Los prejuicios nos ayudan a pensar, a generar opinión. Parte de cómo pensamos tiene que ver con un prejuicio, con el proceso de tener una expectativa, una idea previa sobre algo, y luego corroborar o no su veracidad. Algo así como una hipótesis para explorar los resultados. O sea, etiquetar y prejuzgar puede ser un paso hacia el conocimiento, pero se detiene si no podemos pensar o ver más allá. Si nos quedamos en el prejuicio y la etiqueta no avanzamos en el pensamiento, paraliza, y no accionamos.
Pero me fui por la redes neuronales y yo lo que quiero hablarles es de música, de cultura, de que el rock no murió, de que el rock sigue vivo en la cuevas, como siempre**, de que las etiquetas y los prejuicios son ambivalentes, y de que esta noche bailé reggaetón post punk en un sótano en un recital de rock alternativo o indie con mi amiga en Montevideo.


Sobre el escenario en la sala de Inmigrantes se presentó Mínima, el cual es un proyecto llevado adelante por Valentina Fraga. Mínima es ella y tocó junto a su banda en una embriagada noche. Dentro del universo del Rock Pop Alternativo, Mínima es una caminante del Under, de los suburbios Montevideanos, trayendo un sonido en torno al post-punk que se va transformando a medida que aparecen sus grabaciones de estudio. En el vivo sonaron canciones nuevas que indican esa mutación, ese trabajo, y se siente el orgullo. Escuchen la música y las letras con buenos parlantes o auriculares y después me cuentan qué juicios y definiciones se les ocurren.
Mínima además de componer sus canciones también realiza y produce sus videoclips (chequen su canal de YouTube), pero hagamos un poco de historia.
En el 2016 saca su primer disco llamado “Mínima”, el cual fue producido por Damián Cacciali, también conocido como Muñe (busquen su disco “Baraja” si les gusta el Pop y las melodías).
A fines del 2018 edita una canción titulada “Ajeno” y en el 2019 otra llamada “Visceral”. 

En julio del 2020 (pandemia de por medio) pública junto a Pau 0′ Bianchi un LP de nombre “Mínima y Pau”, el cual recomiendo fuerte, y si les gusta el indie pop rock indaguen en la obra de este muchacho Pau O 'Bianchi. Mucha data y mucha música bajo otros grupos o seudónimos.

Pero yo les quiero hablar del siempre actual disco que salió en el 2021 y el cual fue tocado íntegramente la noche en cuestión, el segundo LP de Mínima que lleva por título “Emperatriz”. Tiene la cocarda de ser nominado a Mejor álbum de Rock Alternativo en los Premios Graffiti 2022, certamen de premiación a la Música Uruguaya bastante conocido en el país y con varios años de trayectoria. De gran importancia para la industria aunque creo que la música independiente todavía es premiada por pose, y las categorías importantes siguen estando en manos de las discográficas. Pero ese es otro tema, o todo tiene que ver con todo. La dejo ahí.
Vuelvo al disco, tiene 10 canciones, dura 30 minutos, es para escucharlo en orden, y no se sale impune. Mínima se piensa componiendo, se descompone escribiendo, se desata cantando, se cuestiona cuestionando a quien escucha. Las preguntas en su lírica aliadas a una sonoridad rockera entre oscuridades, humor y desencantos van a estar presentes durante todos los tracks, tanto en la cumbia de la “Torta Frita” con su parte reguetonera como en las primeras estrofas del disco que sirven como patada de canguro para ir a por todo.  

“Sin decidir , decidís…
¿Qué es lo que estamos decidiendo? ¿Qué es lo que estamos ignorando?
¿Qué es lo que estamos sosteniendo? ¿A qué le estamos militando?" ***


Preguntas, opiniones, discrepancias, molestias, depresión.
¿Se puede estar de otra manera? Bueno, de eso va la cosa, o casi, porque también dan ganas de salir a pelear, de encontrarse en las cuevas, de reunirse, de ser la contracara de la sociedad feliz, luminosa y esperanzada. Ni contra nadie ni nada personal, es/ir contra el régimen, contra la hegemonía, contra lo que se supone, como se dice popularmente, “es todo lo que está bien”. Pocas frases me generan más desconfianza. Pero bueno ,eso. No todo está bien, y todo está muy mal,  pero fingimos demencia y vamos para adelante, nos damos contra la pared, caminamos por las paredes, las paredes nos cuentan chistes. Y algo de eso tiene que ver con el ideario que nos heredó la cultura del rock, la de fines de los 70, donde el concepto de género musical se había disuelto y lo importante era la actitud, la postura, correr los márgenes, experimentar con las puertas de la percepción, enfrentarse con los propios demonios y contra el poder, contra lo establecido, con la imaginación en la vanguardia, la búsqueda de la libertad como existencia. Ese era el mensaje. Cierto grado de convencimiento.

Esto es lo que siento ahora en mi cuarto, redondeando el vaso y la crónica, junto a un coloque nocturno que se abrió con el show de Tallo****, previa a la presentación de Mínima, que como ya dije (y empiezo a repetirme, es hora de terminar) tocó sobre todo el disco “Emperatriz”. Disco que escuche muchas veces, no para aprenderlo de memoria y repetirlo automáticamente, sino para entenderlo, masticarlo, digerirlo, pensarlo, criticarlo. Cada momento de mi vida en estos dos años me preguntó y me dijo cosas distintas. Eso pasa cuando las canciones están bien hechas. Se quedan en el tiempo y en la memoria, viajan a lugares inimaginables, terminan en las voces de quienes quieran cantarlas, en las orejas de quienes quieran escucharlas, en las crónicas de quienes quieren contarlas. Chismosa_Selecciones



Notas: * De la canción "Entre el micrófono y la penumbra" de Eduardo Darnauchans.
**Cuevas, en los inicios en el Río de la Plata de la música beat, y el Rock, los grupos y solistas acostumbraban tocar en bares o lugares de bajo presupuesto que se llamaron de esta manera por parte del público y la crítica. Incluso el espíritu de este nombre viene de “The Cavern”, nombre del bar donde tocaron los Beatles en sus inicios. (Véase el libro “De las Cuevas al Solís” de Fernando Peláez).
***De la canción “Emperatriz” de Mínima.
**** Tallo (proyecto de Joaquín Menchaca) es un músico de Tacuarembó con tres discos editados y muy a tono con la visión del mundo que se presenta por la persona que está escribiendo esta crónica. Recomiendo y tendrá su crónica en algún momento.
Banda Completa  que tocó con Mínima: bajo y coros Natalia Olivera, guitarra Micaela Caparroz y Gervasio Núñez, batería Paulino Duarte, teclado y coros Gonzalo Bango.



Discos de "Mínima" Canal de YouTube "Mínima"

Discos de "Tallo"






martes, 24 de octubre de 2023

Orquesta Las Señoras (Crónicas Chismosas)

16/09/2023 - Sábado -  20:00hs
Experiencia de ir a ver “Orquesta las Señoras” a la Sala Zavala Muniz del Teatro Solís.

-La Construcción de un Repertorio-

Muchas veces siento que me he perdido en Montevideo. No vivo en la Capital, tengo que encontrar los caminos para llegar a ella y no siempre es fácil. Pero esta vez sabía bien a donde iba, conocía mi destino. Esto que quiero contarles no es mitológico, se trata de los caminos, las rutas, los trayectos, de la construcción de una calle propia para llegar a los destinos que se desean. Hoy en pleno siglo XXI llegamos a los lugares la mayoría de las veces guiados por la aplicación de Google Maps, ya no existe (casi) lo de preguntarle a alguien donde queda tal lugar, lo resolvemos con el celular, como casi todo. Pero hay excepciones, por supuesto. 

Pienso que lo mismo nos pasa a la hora de escuchar música, o de descubrir música nueva, nos guiamos por una aplicación, o mejor dicho, por un algoritmo que nos dice qué música escuchar, qué camino seguir. Así como Google Maps calcula con su algoritmo el mejor camino para llegar a nuestro destino(el más rápido), las plataformas de escucha hacen lo mismo moldeando así nuestro gusto musical (ofrecen lo de más rápida comprensión).
Creo que lo mismo puede pasar con la creación artística, con la composición musical, con la elección de un repertorio. Hay muchas maneras de encarar esa tarea y hay muchos algoritmos dispuestos a realizarla. Ante eso se abren las posibilidades y tomar partido por el trabajo ontológico* (tiempo+ búsqueda ética y estética +pensamiento +intercambio con el todo) es lo que me gusta encontrarme cuando quiero sentarme a escuchar música, o muchas veces cuando voy a ver un espectáculo. Es decir, que de alguna manera se note la dedicación y el esfuerzo por tener una propuesta que esté definida por la originalidad, por la expresión auténtica y honesta de quienes crean, por la muestra de algo propio tanto individual como colectivo, por la transformación de la percepción, por su ampliación, por la modificación emocional de quien la realiza y de quien la escucha. Quizás es demasiado pretencioso pero lo radicalizo para que se comprenda la oposición con la que entiendo es la otra manera, o sea, que la creación, la búsqueda, y la propuesta está determinada por el algoritmo y por sus parámetros de funcionamiento. Léase por el mercado, la industria, la publicidad, el marketing, las empresas discográficas que cada vez tienen más monopolio, o los números (vean la serie Spotify en Netflix para tomar dimensión del entramado).
Sobre todo quiero decir que el acceso al arte, a la música en específico no puede estar determinado por el mercado (y creo que la creación artística tampoco). Hay que preguntar, buscar, leer para escuchar, sino vamos a perder la batalla cultural contra la estupidez y el fascismo.
Claro que también escucho toda esa música que me tiran por las orejas en las plataformas, las redes y las radios, pero estoy hablando del hecho de sentarme a escuchar, de ir a ver un show, de trasladarme, de invertir dinero y tiempo en conmoverme(en su más amplio significado) con la propuesta que me ofrecen en ese momento y espacio particular.
Elijo buscar, escuchar e ir a ver música que me representa, y también que me interpela.
Pero bajemos a tierra y ordenemos de qué va esta crónica.


“Orquesta las Señoras” es una agrupación conformada por mujeres que tocan juntas desde el 2018, la mayoría son músicas amigas o conocidas que estaban vinculadas al Tango ,o con el Tango cerca** y decidieron conformar esta propuesta para cultivar este género con una visión propia. De hecho se llamaban “Las Señoras del Tango” pero dejaron ese mote y con el tiempo se ampliaron a otras manifestaciones musicales, también integrando música de un territorio más grande como es Latinoamérica. De esta manera lograron un repertorio bien diverso pero siempre interpretado desde la formación tanguistica, a saber, piano, contrabajo, bandoneón, flauta, violines, viola y voz. Esto es lo que fuimos a ver con mi amiga la pasado noche, saldando así una vieja cuenta con esta orquesta que desde su formación nunca la pudimos oír en vivo. Lindo cuando se cumple el deseo y entra ese vacío placentero, esa sensación de ya no tener nada más que hacer, cuando la realidad suspende la imaginación y la máquina deseante se detiene por un instante, por lo menos eso. Disfrutar la presencia, lo inmanente.
Se sintió, se respiró un ambiente de tangos, valses y milongas, con grandes interpretaciones porque había ganas de estar ahí, se notó en el escenario desde el inicio. La noche se abrió con una presentación de lujo del Dúo "Pájarapez", que ya nos metieron con su minimalismo y su canto a dos voces en una atmósfera bien precisa, la de prestar atención a las letras y la música. El nombre de su EP del 2020 “Oculta Fuerza” y su letrística está influenciada por la obra de la poeta uruguaya Circe Maia, además de musicalizar sus propias poesías y la de otras autoras sudamericanas. Su relación con el folclore y la declamación también marcan las coordenadas de la propuesta. Vayan a chequear con la calma de quien se sienta a escuchar música, en el bondi o en el sillón o en las pequeñas butacas de la mayoría de las salas montevideanas.


Pero volvamos a nuestra calle narrativa de hoy, porque a la noche siguiente (en el momento que escribo esto) comentando con mi amiga lo que habíamos vivido, surgió una pregunta que quiero compartirles y que ya algo he esbozado más arriba. ¿Cómo se construye un repertorio propio?, y pensando en lo que vimos: ¿Cómo se eligen las canciones que se quieren componer/versionar?.
Para este específico caso de “Orquesta las Señoras” la respuesta puede tener tres partes.
La primera está en las diversas entrevistas que hay en internet donde en cada oportunidad las integrantes hacen hincapié sobre esto. La segunda parte se desprende del Ep de cuatro canciones que publicaron en el 2023, llamado “hOra”, y que pueden encontrar en las plataformas. Y la tercera parte son las músicas instrumentales y canciones cantadas que presentaron la pasada noche en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís donde casi no había lugares vacíos pero si mucha alegría y militancia***.
Lo primero, el repertorio que realizan desde sus inicios está compuesto o escrito por mujeres.
La intención según declaran es la de rescatar o poner en valor el talento de las mismas, partiendo de la base que en una cultura patriarcal las mujeres y disidencias históricamente han sido desplazadas de los lugares de poder por su condición, no logrando así la visibilidad necesaria para ocupar espacios importantes, que vale decir muchas veces otros solo ocupan por el hecho de ser varón. Y si hablamos de Tango (esto lo agrego yo) quizás la discriminación sea doble ya que es un género que históricamente ha sido masculinizado por intérpretes e incluso por el público.
Lo segundo, en lo que grabaron hay una búsqueda, hay investigación, hay militancia, hay una decisión artística que parte de una realidad concreta. Hay una búsqueda de un sonido propio, de un repertorio propio, hay búsqueda de referentes. Un ejemplo de ello es la primera canción que hicieron como conjunto: “Octavo día” de Shakira. Vayan a ver el video al canal de “Orquesta las Señoras" o  escucharla en el EP porque logran con creces lo que se propusieron hacer, llevar a su territorio sonoro músicas de otros ambientes musicales.
Y lo tercero, en vivo es realmente bello como ejecutan y amplían esa sonoridad que tienen grabada, logran algo realmente poderoso. Y no uso la palabra poderoso de casualidad.
Me explico. El show está dentro de un ciclo que lleva adelante MyDMus (Mujeres y Disidencias de la Música Uruguaya) quienes hace un par de años están convocando propuestas lideradas por mujeres y disidencias para actuar en vivo en esta sala y en la grande del Teatro Solís( trabajan desde el 2017, googleen sus redes para informarse de sus actividades).Son varios los colectivos trabajando en este sentido**** y circula mucha información que permite la creación de un discurso que sirve para colocar ciertas temáticas en ambientes donde sigue siendo necesaria la discusión de género. Poner en palabras es uno de los pasos y manejar data sirve de mucho para la praxis vital. Eso lo vuelve poderoso, su potencia para cambiar la realidad.
Y justamente por esto (ya para ir redondeando esta crónica que tuvo mucho de pensamiento) quiero dejar constancia de todos los nombres de las compositoras que fueron interpretadas la noche del espectáculo. La lista de canciones y músicas de los shows no siempre se registran en las notas pero sirven mucho como mapa para la memoria. Con la dirección de la arregladora y pianista Mayra Hernández***** brillaron las composiciones (en este orden) de Carla Pugliese, Paquita Bernardo, Daniela Lesté y Victoria Aiello, Maia Castro, Beba Pugliese, Laura Canoura, Paola Larrama, Sonia Posetti, Amalia de la Vega y Juana Ibarbourou,y para cerrar Maria Elena Walsh. A la canción de esta última, “Orquesta de Señoritas” le deben la inspiración del nombre del grupo “Orquesta las Señoras", y por su letra creo también el temple con el que tocan y deciden encarar esta construcción de un repertorio propio.

“Quien no fue mujer ni trabajador piensa que el de ayer fue un tiempo mejor.
Y al compás de la Nostalgia hoy bailamos por error…”.

“Orquesta Las Señoras”, “Pájarapez", todas las agrupaciones que han pasado por este ciclo de MyDMus (y las que no) son muestra de que la Historia con mayúsculas está abierta.
Hay mucho para hacer, hay mucho por construir buscando los caminos propios y no siguiendo las falsas profecías del algoritmo.

Les invito a caminar, a perdernos y encontrarnos por esas calles…


@Chismosa_Selecciones



Notas:
*La ontología es la disciplina que estudia el ser, comprendido como una característica común a todas las cosas. Conocida también como metafísica general, se enmarca dentro de la filosofía y se pregunta por el sentido del ser, por las formas de clasificarlo y por distintos problemas ontológicos, que son discusiones que surgen al pensar la existencia de entidades tales como la universalidad, la necesidad y la posibilidad. Etimológicamente “estudio de lo que existe”.
(https://humanidades.com/ontologia/ )


**Había varios pañuelos blancos en la sala con la frase "Si Nosotras no hay Tango", que al igual que pañuelos de otros colores en relación a otros ambientes de la cultura uruguaya siguen reclamando visibilidad y justicia. *** Quiero destacar al Colectivo “Sulov” que agrupa a mucha gente vinculada al Tango y que por ejemplo organizan todos los Martes del año una Milonga con música en vivo en La Cretina. Además.


****Por ejemplo el sitio “MásMusicas” es un un espacio de visibilidad, participación y comunicación hecho por y para las mujeres y disidencias donde pueden encontrar un catalogo con cientos de perfiles (cantautorxs, instrumentistxs, compositorxs, productorxs y otros oficios) todxs de Uruguay.

https://www.masmusicas.uy/busca/


***** El conjunto en vivo  estuvo formado por:
Piano, arreglos, dirección: Mayra Hernández
Contrabajo: Virginia Álvarez
Bandoneón: Verónica Rumbo
Flauta: Julia Nudelman
Violín: Mariana Chilindrón y Julieta Garrido
Viola: Gisselle Fernández Laíno
Voz: Gabriela Morgare, Paola Larrama 














jueves, 7 de septiembre de 2023

Camila Ferrari (Crónicas Chismosas)

30/08/23 - Miércoles - 21 hs - Experiencia de ir a ver a Camila Ferrari en la Sala Hugo Balzo del Sodre.

-Tomarse el Tiempo-

Me gusta tomarme el tiempo para llegar en hora a los lugares, sobre todo (nobleza obliga) si voy a ver un espectáculo. En realidad es al único lugar donde llego en hora. Con un nerviosismo particular si las entradas no son numeradas. Me cuesta la serenidad de la previa muchas veces pero justamente llegar con tiempo me brinda la calma necesaria para entrar con pleno relajamiento del cuerpo para recibir las músicas que sonarán, para estar con todos los sentidos dispuestos. Claro que la realidad siempre atenta contra el bienestar humano, entendiendo por realidad al Capitalismo y a los monopolios de los sistemas de transporte “ público”.Quienes anden en ómnibus por Montevideo y zona metropolitana sabrán que es una rifa, en el sentido del tiempo, del tránsito, de la jungla de cemento con sus animales de nervios irritados de acero y de metal. Pero lo urbano y gris no va a teñir esta crónica. Quiero hablar de tomarse el tiempo para escribir, para cantar, para leer, para respirar, para escuchar, para las melodías, para las voces, para los diálogos, para viajar de ida y vuelta. Tomarse el tiempo para desentramar las relaciones que llamamos amor por no saber otras palabras, para descubrir otras formas de querernos y comunicarnos con sonidos y silencios. Tomarse el tiempo para el encuentro con los espejos y los recitales.

“Aquí no vuela el tiempo, no vuela más, prefiere andar despacio, sin prisa va”*


Esta vez llegamos temprano, todo transcurrió con normalidad hasta que “picó el bichito”, nos miramos con mi amiga y nos entendimos de memoria. Aún es invierno, la noche de luna llena y temperatura templada acompaña, pero todavía está fresco y la Grappamiel para endulzar los tragos amargos de la vida siempre es necesaria. Además, ya había escuchado el disco de Camila Ferrari, por lo cual sabía que me esperaban muchas emociones, sensaciones y sentimientos fuertes por experimentar. Entonces, pensé, más vale prepararse con una par de tragos de alcohol para que todo se transforme en el cuerpo de la mejor manera, para que suceda la alquimia y se me impregne mejor la experiencia.
El SuperMercado estaba a una cuadra con acceso rápido pero la fila estaba lenta.
Al final, mandado de por medio y para la tranquilidad de mi ser,  conseguimos bebida, entramos en hora y logramos buenos asientos.
Obsesiones que pueden impedir el goce pero que me gusta tener.

La sala Hugo Balzo se llenó casi de inmediato, unas 200 personas presentes.
El escenario tenía  pantalla gigante para visuales y contaba con varias tarimas para las 7 personas que conformaban la tremenda banda que con unas calidades de lujo tocó para la cantante en todo momento y se lució en el acompañamiento. El brillo estuvo en las voces, por momentos eran cuatro las cantantes armonizando, Camila Ferrari, Cecilia de los Santos exclusivamente en coros (muy destacada), Sofía Zorrilla en guitarra y coros, y Lu Romero en teclados y coros, que además abrió la noche con sus temas y ya nos brindó el coloque sonoro que se desplegó vocalmente durante todo el toque. Pero ya profundizaré en eso.
La excusa del show era la presentación del disco De los Bordes** lanzado en Noviembre del 2022 por Camila Ferrari. Junto a la banda, y por momentos sola acompañada por loops de voces y por su particular manera de ejecutar la guitarra, tocaron las diez canciones del álbum. Luego estrenó un tema nuevo que compuso hace muy poco tiempo, en relación a un viaje de ocho meses que la tuvo lejos de Uruguay y que llamaré “volver al hogar” (no dijo cómo se llamaba, la nombró así porque fue lo que me transmitió y lo decía en la letra). Para cerrar la noche tocaron el Ep Caer, su primera publicación musical, lanzado en el 2021, que cuenta con tres canciones a guitarra de nylon, acero y arreglos de voces. Confieso son mis hits personales de la artista, y con la banda entera se enriquecieron enormemente.
De adelante hacia atrás cronológicamente hablando estuvieron casi todas sus canciones publicadas hasta ahora***. A diferencia de otra gente que me interesa y sigo su música, a esta cantante la conocí en el momento que lanzó su primera canción, diría que la escuche en tiempo real a su lanzamiento. Me llegó por redes sociales la data y "ping", le di click. Que fácil que parece pero que complejo, tramposo y cruel es todo lo que pasa detrás de esa simple acción. Pero no nos desviamos con los injustos mecanismos de la industria de la música por internet  (sobre todo para lxs artistas).

Camila Ferrari es una cantante, guitarrista, docente y arregladora que a pesar de haber sacado sus primeros temas como cantautora hace un par de años ya puede jactarse de tener un manojo de canciones muy valiosas, muy propias, muy sentidas y que demuestran una evolución compositiva, tanto en lo musical como en lo letrístico.
Hay verdaderas poesías personales que se mezclan con historias de ensoñación que hacen perder la conciencia y sumergirse en ese yo lírico que transmuta a quien escucha en constante retroalimentación con las experiencias individuales.
Hay que tomarse el tiempo y meterse en su corta pero prospera obra.

Disponerse a sus temas es relacionarse con la introspección, la de ella y por transitiva la propia. Es dejar de mirar por la ventana y poner los pies en remojo con agua caliente mientras se atraviesa la tormenta. Cada persona es un planeta que orbita en su propio eje y teje sus sistemas para desplazarse en el caos del universo.
Camila Ferrari es una compositora que decide tomarse el tiempo para hacerlo.
Sus canciones tienen silencios, tienen respiros, tienen instantes para tomar fuerza y cantar con toda las posibilidades de su voz, o para flotar en el aire semitransparente de las melodías atrayentes que desprenden las cuerdas vocales de semejante intérprete.

Una persona se puede pintar siguiendo la paleta que nos brinda el color de su voz, el timbre le dicen, pero prefiero creer en los colores que da la sinestesia cuando escucho.
Elijo creer en esta otra dimensión que siento cuando la materia sonora confluye de esa manera tan particular que te extrapola. Anestesia y euforia, la música es un gran escape, es un gran interruptor de la presencia. No hay otro lugar para estar, no hay tiempo mientras dura una canción, todo se vuelve etéreo, inmaterial, intransferible, volátil , y todos los adjetivos insuficientes que se me ocurren para describir ese momento, ese instante, esa foto de la existencia sin filtro.


Vivimos o soñamos una noche llena de cromatismos, pero antes de abundar en el misticismo musical quiero decir que esta sensación tiene todo que ver con el tratamiento de las voces en el show en vivo, y que se escucha también en el disco grabado en estudio.
La concepción de esta autora a la hora de expresarse tiene que ver con el canto y la voz, con el canto a voces. No es casualidad que sea integrante del Coro Coralinas dirigido por Carmen Pi, y que en su infancia en el coro de la escuela su profesora haya sido Cristina García Banegas (si no conocen googlen).
Cerraré esta crónica, que por momentos se volvió abstracta, con algo muy concreto, si pueden no se pierdan las oportunidades de ir a ver y escuchar música en vivo.
Además de la experiencia (buena, mala, no importa) es una manera bien directa de colaborar con la economía de quienes hacen música y trabajan en torno a la misma,
en este nuestro pequeño circuito musical.  Como decía Zitarrosa: “canto del pueblo que ama, también canta por dinero, como un obrero”****.
Armonizar todas las voces es un trabajo colectivo que generalmente deriva en la belleza, en esos ratos de felicidad compartida que tan necesarios se hacen a veces.
Camila Ferrari transforma el dolor en canciones lindas,(una forma Darnouchaniana de entender la vida)  y eso lo celebramos con mi amiga camino de la vereda ante pedidos de monedas y buches de Grappamiel, dialogando con nuestras voces por encima de los ruidos callejeros que circundan la parada de un "bondi" que se va a tomar el tiempo de venir, y por supuesto, de llegar a destino.


@Chismosa_Selecciones


Notas:

*De la canción Aquí no vuela del disco De los Bordes
** Hay un video de la canción Pieles hecho por la Productora Amas de Caza
*** También editó el EP Navegamos por lo Incierto en 2021 con el argentino Nicolás Carou. 

**** “La Canción quiere” del Ep A los Compañeros de 1972.

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