martes, 24 de octubre de 2023

Orquesta Las Señoras (Crónicas Chismosas)

16/09/2023 - Sábado -  20:00hs
Experiencia de ir a ver “Orquesta las Señoras” a la Sala Zavala Muniz del Teatro Solís.

-La Construcción de un Repertorio-

Muchas veces siento que me he perdido en Montevideo. No vivo en la Capital, tengo que encontrar los caminos para llegar a ella y no siempre es fácil. Pero esta vez sabía bien a donde iba, conocía mi destino. Esto que quiero contarles no es mitológico, se trata de los caminos, las rutas, los trayectos, de la construcción de una calle propia para llegar a los destinos que se desean. Hoy en pleno siglo XXI llegamos a los lugares la mayoría de las veces guiados por la aplicación de Google Maps, ya no existe (casi) lo de preguntarle a alguien donde queda tal lugar, lo resolvemos con el celular, como casi todo. Pero hay excepciones, por supuesto. 

Pienso que lo mismo nos pasa a la hora de escuchar música, o de descubrir música nueva, nos guiamos por una aplicación, o mejor dicho, por un algoritmo que nos dice qué música escuchar, qué camino seguir. Así como Google Maps calcula con su algoritmo el mejor camino para llegar a nuestro destino(el más rápido), las plataformas de escucha hacen lo mismo moldeando así nuestro gusto musical (ofrecen lo de más rápida comprensión).
Creo que lo mismo puede pasar con la creación artística, con la composición musical, con la elección de un repertorio. Hay muchas maneras de encarar esa tarea y hay muchos algoritmos dispuestos a realizarla. Ante eso se abren las posibilidades y tomar partido por el trabajo ontológico* (tiempo+ búsqueda ética y estética +pensamiento +intercambio con el todo) es lo que me gusta encontrarme cuando quiero sentarme a escuchar música, o muchas veces cuando voy a ver un espectáculo. Es decir, que de alguna manera se note la dedicación y el esfuerzo por tener una propuesta que esté definida por la originalidad, por la expresión auténtica y honesta de quienes crean, por la muestra de algo propio tanto individual como colectivo, por la transformación de la percepción, por su ampliación, por la modificación emocional de quien la realiza y de quien la escucha. Quizás es demasiado pretencioso pero lo radicalizo para que se comprenda la oposición con la que entiendo es la otra manera, o sea, que la creación, la búsqueda, y la propuesta está determinada por el algoritmo y por sus parámetros de funcionamiento. Léase por el mercado, la industria, la publicidad, el marketing, las empresas discográficas que cada vez tienen más monopolio, o los números (vean la serie Spotify en Netflix para tomar dimensión del entramado).
Sobre todo quiero decir que el acceso al arte, a la música en específico no puede estar determinado por el mercado (y creo que la creación artística tampoco). Hay que preguntar, buscar, leer para escuchar, sino vamos a perder la batalla cultural contra la estupidez y el fascismo.
Claro que también escucho toda esa música que me tiran por las orejas en las plataformas, las redes y las radios, pero estoy hablando del hecho de sentarme a escuchar, de ir a ver un show, de trasladarme, de invertir dinero y tiempo en conmoverme(en su más amplio significado) con la propuesta que me ofrecen en ese momento y espacio particular.
Elijo buscar, escuchar e ir a ver música que me representa, y también que me interpela.
Pero bajemos a tierra y ordenemos de qué va esta crónica.


“Orquesta las Señoras” es una agrupación conformada por mujeres que tocan juntas desde el 2018, la mayoría son músicas amigas o conocidas que estaban vinculadas al Tango ,o con el Tango cerca** y decidieron conformar esta propuesta para cultivar este género con una visión propia. De hecho se llamaban “Las Señoras del Tango” pero dejaron ese mote y con el tiempo se ampliaron a otras manifestaciones musicales, también integrando música de un territorio más grande como es Latinoamérica. De esta manera lograron un repertorio bien diverso pero siempre interpretado desde la formación tanguistica, a saber, piano, contrabajo, bandoneón, flauta, violines, viola y voz. Esto es lo que fuimos a ver con mi amiga la pasado noche, saldando así una vieja cuenta con esta orquesta que desde su formación nunca la pudimos oír en vivo. Lindo cuando se cumple el deseo y entra ese vacío placentero, esa sensación de ya no tener nada más que hacer, cuando la realidad suspende la imaginación y la máquina deseante se detiene por un instante, por lo menos eso. Disfrutar la presencia, lo inmanente.
Se sintió, se respiró un ambiente de tangos, valses y milongas, con grandes interpretaciones porque había ganas de estar ahí, se notó en el escenario desde el inicio. La noche se abrió con una presentación de lujo del Dúo "Pájarapez", que ya nos metieron con su minimalismo y su canto a dos voces en una atmósfera bien precisa, la de prestar atención a las letras y la música. El nombre de su EP del 2020 “Oculta Fuerza” y su letrística está influenciada por la obra de la poeta uruguaya Circe Maia, además de musicalizar sus propias poesías y la de otras autoras sudamericanas. Su relación con el folclore y la declamación también marcan las coordenadas de la propuesta. Vayan a chequear con la calma de quien se sienta a escuchar música, en el bondi o en el sillón o en las pequeñas butacas de la mayoría de las salas montevideanas.


Pero volvamos a nuestra calle narrativa de hoy, porque a la noche siguiente (en el momento que escribo esto) comentando con mi amiga lo que habíamos vivido, surgió una pregunta que quiero compartirles y que ya algo he esbozado más arriba. ¿Cómo se construye un repertorio propio?, y pensando en lo que vimos: ¿Cómo se eligen las canciones que se quieren componer/versionar?.
Para este específico caso de “Orquesta las Señoras” la respuesta puede tener tres partes.
La primera está en las diversas entrevistas que hay en internet donde en cada oportunidad las integrantes hacen hincapié sobre esto. La segunda parte se desprende del Ep de cuatro canciones que publicaron en el 2023, llamado “hOra”, y que pueden encontrar en las plataformas. Y la tercera parte son las músicas instrumentales y canciones cantadas que presentaron la pasada noche en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís donde casi no había lugares vacíos pero si mucha alegría y militancia***.
Lo primero, el repertorio que realizan desde sus inicios está compuesto o escrito por mujeres.
La intención según declaran es la de rescatar o poner en valor el talento de las mismas, partiendo de la base que en una cultura patriarcal las mujeres y disidencias históricamente han sido desplazadas de los lugares de poder por su condición, no logrando así la visibilidad necesaria para ocupar espacios importantes, que vale decir muchas veces otros solo ocupan por el hecho de ser varón. Y si hablamos de Tango (esto lo agrego yo) quizás la discriminación sea doble ya que es un género que históricamente ha sido masculinizado por intérpretes e incluso por el público.
Lo segundo, en lo que grabaron hay una búsqueda, hay investigación, hay militancia, hay una decisión artística que parte de una realidad concreta. Hay una búsqueda de un sonido propio, de un repertorio propio, hay búsqueda de referentes. Un ejemplo de ello es la primera canción que hicieron como conjunto: “Octavo día” de Shakira. Vayan a ver el video al canal de “Orquesta las Señoras" o  escucharla en el EP porque logran con creces lo que se propusieron hacer, llevar a su territorio sonoro músicas de otros ambientes musicales.
Y lo tercero, en vivo es realmente bello como ejecutan y amplían esa sonoridad que tienen grabada, logran algo realmente poderoso. Y no uso la palabra poderoso de casualidad.
Me explico. El show está dentro de un ciclo que lleva adelante MyDMus (Mujeres y Disidencias de la Música Uruguaya) quienes hace un par de años están convocando propuestas lideradas por mujeres y disidencias para actuar en vivo en esta sala y en la grande del Teatro Solís( trabajan desde el 2017, googleen sus redes para informarse de sus actividades).Son varios los colectivos trabajando en este sentido**** y circula mucha información que permite la creación de un discurso que sirve para colocar ciertas temáticas en ambientes donde sigue siendo necesaria la discusión de género. Poner en palabras es uno de los pasos y manejar data sirve de mucho para la praxis vital. Eso lo vuelve poderoso, su potencia para cambiar la realidad.
Y justamente por esto (ya para ir redondeando esta crónica que tuvo mucho de pensamiento) quiero dejar constancia de todos los nombres de las compositoras que fueron interpretadas la noche del espectáculo. La lista de canciones y músicas de los shows no siempre se registran en las notas pero sirven mucho como mapa para la memoria. Con la dirección de la arregladora y pianista Mayra Hernández***** brillaron las composiciones (en este orden) de Carla Pugliese, Paquita Bernardo, Daniela Lesté y Victoria Aiello, Maia Castro, Beba Pugliese, Laura Canoura, Paola Larrama, Sonia Posetti, Amalia de la Vega y Juana Ibarbourou,y para cerrar Maria Elena Walsh. A la canción de esta última, “Orquesta de Señoritas” le deben la inspiración del nombre del grupo “Orquesta las Señoras", y por su letra creo también el temple con el que tocan y deciden encarar esta construcción de un repertorio propio.

“Quien no fue mujer ni trabajador piensa que el de ayer fue un tiempo mejor.
Y al compás de la Nostalgia hoy bailamos por error…”.

“Orquesta Las Señoras”, “Pájarapez", todas las agrupaciones que han pasado por este ciclo de MyDMus (y las que no) son muestra de que la Historia con mayúsculas está abierta.
Hay mucho para hacer, hay mucho por construir buscando los caminos propios y no siguiendo las falsas profecías del algoritmo.

Les invito a caminar, a perdernos y encontrarnos por esas calles…


@Chismosa_Selecciones



Notas:
*La ontología es la disciplina que estudia el ser, comprendido como una característica común a todas las cosas. Conocida también como metafísica general, se enmarca dentro de la filosofía y se pregunta por el sentido del ser, por las formas de clasificarlo y por distintos problemas ontológicos, que son discusiones que surgen al pensar la existencia de entidades tales como la universalidad, la necesidad y la posibilidad. Etimológicamente “estudio de lo que existe”.
(https://humanidades.com/ontologia/ )


**Había varios pañuelos blancos en la sala con la frase "Si Nosotras no hay Tango", que al igual que pañuelos de otros colores en relación a otros ambientes de la cultura uruguaya siguen reclamando visibilidad y justicia. *** Quiero destacar al Colectivo “Sulov” que agrupa a mucha gente vinculada al Tango y que por ejemplo organizan todos los Martes del año una Milonga con música en vivo en La Cretina. Además.


****Por ejemplo el sitio “MásMusicas” es un un espacio de visibilidad, participación y comunicación hecho por y para las mujeres y disidencias donde pueden encontrar un catalogo con cientos de perfiles (cantautorxs, instrumentistxs, compositorxs, productorxs y otros oficios) todxs de Uruguay.

https://www.masmusicas.uy/busca/


***** El conjunto en vivo  estuvo formado por:
Piano, arreglos, dirección: Mayra Hernández
Contrabajo: Virginia Álvarez
Bandoneón: Verónica Rumbo
Flauta: Julia Nudelman
Violín: Mariana Chilindrón y Julieta Garrido
Viola: Gisselle Fernández Laíno
Voz: Gabriela Morgare, Paola Larrama 














jueves, 7 de septiembre de 2023

Camila Ferrari (Crónicas Chismosas)

30/08/23 - Miércoles - 21 hs - Experiencia de ir a ver a Camila Ferrari en la Sala Hugo Balzo del Sodre.

-Tomarse el Tiempo-

Me gusta tomarme el tiempo para llegar en hora a los lugares, sobre todo (nobleza obliga) si voy a ver un espectáculo. En realidad es al único lugar donde llego en hora. Con un nerviosismo particular si las entradas no son numeradas. Me cuesta la serenidad de la previa muchas veces pero justamente llegar con tiempo me brinda la calma necesaria para entrar con pleno relajamiento del cuerpo para recibir las músicas que sonarán, para estar con todos los sentidos dispuestos. Claro que la realidad siempre atenta contra el bienestar humano, entendiendo por realidad al Capitalismo y a los monopolios de los sistemas de transporte “ público”.Quienes anden en ómnibus por Montevideo y zona metropolitana sabrán que es una rifa, en el sentido del tiempo, del tránsito, de la jungla de cemento con sus animales de nervios irritados de acero y de metal. Pero lo urbano y gris no va a teñir esta crónica. Quiero hablar de tomarse el tiempo para escribir, para cantar, para leer, para respirar, para escuchar, para las melodías, para las voces, para los diálogos, para viajar de ida y vuelta. Tomarse el tiempo para desentramar las relaciones que llamamos amor por no saber otras palabras, para descubrir otras formas de querernos y comunicarnos con sonidos y silencios. Tomarse el tiempo para el encuentro con los espejos y los recitales.

“Aquí no vuela el tiempo, no vuela más, prefiere andar despacio, sin prisa va”*


Esta vez llegamos temprano, todo transcurrió con normalidad hasta que “picó el bichito”, nos miramos con mi amiga y nos entendimos de memoria. Aún es invierno, la noche de luna llena y temperatura templada acompaña, pero todavía está fresco y la Grappamiel para endulzar los tragos amargos de la vida siempre es necesaria. Además, ya había escuchado el disco de Camila Ferrari, por lo cual sabía que me esperaban muchas emociones, sensaciones y sentimientos fuertes por experimentar. Entonces, pensé, más vale prepararse con una par de tragos de alcohol para que todo se transforme en el cuerpo de la mejor manera, para que suceda la alquimia y se me impregne mejor la experiencia.
El SuperMercado estaba a una cuadra con acceso rápido pero la fila estaba lenta.
Al final, mandado de por medio y para la tranquilidad de mi ser,  conseguimos bebida, entramos en hora y logramos buenos asientos.
Obsesiones que pueden impedir el goce pero que me gusta tener.

La sala Hugo Balzo se llenó casi de inmediato, unas 200 personas presentes.
El escenario tenía  pantalla gigante para visuales y contaba con varias tarimas para las 7 personas que conformaban la tremenda banda que con unas calidades de lujo tocó para la cantante en todo momento y se lució en el acompañamiento. El brillo estuvo en las voces, por momentos eran cuatro las cantantes armonizando, Camila Ferrari, Cecilia de los Santos exclusivamente en coros (muy destacada), Sofía Zorrilla en guitarra y coros, y Lu Romero en teclados y coros, que además abrió la noche con sus temas y ya nos brindó el coloque sonoro que se desplegó vocalmente durante todo el toque. Pero ya profundizaré en eso.
La excusa del show era la presentación del disco De los Bordes** lanzado en Noviembre del 2022 por Camila Ferrari. Junto a la banda, y por momentos sola acompañada por loops de voces y por su particular manera de ejecutar la guitarra, tocaron las diez canciones del álbum. Luego estrenó un tema nuevo que compuso hace muy poco tiempo, en relación a un viaje de ocho meses que la tuvo lejos de Uruguay y que llamaré “volver al hogar” (no dijo cómo se llamaba, la nombró así porque fue lo que me transmitió y lo decía en la letra). Para cerrar la noche tocaron el Ep Caer, su primera publicación musical, lanzado en el 2021, que cuenta con tres canciones a guitarra de nylon, acero y arreglos de voces. Confieso son mis hits personales de la artista, y con la banda entera se enriquecieron enormemente.
De adelante hacia atrás cronológicamente hablando estuvieron casi todas sus canciones publicadas hasta ahora***. A diferencia de otra gente que me interesa y sigo su música, a esta cantante la conocí en el momento que lanzó su primera canción, diría que la escuche en tiempo real a su lanzamiento. Me llegó por redes sociales la data y "ping", le di click. Que fácil que parece pero que complejo, tramposo y cruel es todo lo que pasa detrás de esa simple acción. Pero no nos desviamos con los injustos mecanismos de la industria de la música por internet  (sobre todo para lxs artistas).

Camila Ferrari es una cantante, guitarrista, docente y arregladora que a pesar de haber sacado sus primeros temas como cantautora hace un par de años ya puede jactarse de tener un manojo de canciones muy valiosas, muy propias, muy sentidas y que demuestran una evolución compositiva, tanto en lo musical como en lo letrístico.
Hay verdaderas poesías personales que se mezclan con historias de ensoñación que hacen perder la conciencia y sumergirse en ese yo lírico que transmuta a quien escucha en constante retroalimentación con las experiencias individuales.
Hay que tomarse el tiempo y meterse en su corta pero prospera obra.

Disponerse a sus temas es relacionarse con la introspección, la de ella y por transitiva la propia. Es dejar de mirar por la ventana y poner los pies en remojo con agua caliente mientras se atraviesa la tormenta. Cada persona es un planeta que orbita en su propio eje y teje sus sistemas para desplazarse en el caos del universo.
Camila Ferrari es una compositora que decide tomarse el tiempo para hacerlo.
Sus canciones tienen silencios, tienen respiros, tienen instantes para tomar fuerza y cantar con toda las posibilidades de su voz, o para flotar en el aire semitransparente de las melodías atrayentes que desprenden las cuerdas vocales de semejante intérprete.

Una persona se puede pintar siguiendo la paleta que nos brinda el color de su voz, el timbre le dicen, pero prefiero creer en los colores que da la sinestesia cuando escucho.
Elijo creer en esta otra dimensión que siento cuando la materia sonora confluye de esa manera tan particular que te extrapola. Anestesia y euforia, la música es un gran escape, es un gran interruptor de la presencia. No hay otro lugar para estar, no hay tiempo mientras dura una canción, todo se vuelve etéreo, inmaterial, intransferible, volátil , y todos los adjetivos insuficientes que se me ocurren para describir ese momento, ese instante, esa foto de la existencia sin filtro.


Vivimos o soñamos una noche llena de cromatismos, pero antes de abundar en el misticismo musical quiero decir que esta sensación tiene todo que ver con el tratamiento de las voces en el show en vivo, y que se escucha también en el disco grabado en estudio.
La concepción de esta autora a la hora de expresarse tiene que ver con el canto y la voz, con el canto a voces. No es casualidad que sea integrante del Coro Coralinas dirigido por Carmen Pi, y que en su infancia en el coro de la escuela su profesora haya sido Cristina García Banegas (si no conocen googlen).
Cerraré esta crónica, que por momentos se volvió abstracta, con algo muy concreto, si pueden no se pierdan las oportunidades de ir a ver y escuchar música en vivo.
Además de la experiencia (buena, mala, no importa) es una manera bien directa de colaborar con la economía de quienes hacen música y trabajan en torno a la misma,
en este nuestro pequeño circuito musical.  Como decía Zitarrosa: “canto del pueblo que ama, también canta por dinero, como un obrero”****.
Armonizar todas las voces es un trabajo colectivo que generalmente deriva en la belleza, en esos ratos de felicidad compartida que tan necesarios se hacen a veces.
Camila Ferrari transforma el dolor en canciones lindas,(una forma Darnouchaniana de entender la vida)  y eso lo celebramos con mi amiga camino de la vereda ante pedidos de monedas y buches de Grappamiel, dialogando con nuestras voces por encima de los ruidos callejeros que circundan la parada de un "bondi" que se va a tomar el tiempo de venir, y por supuesto, de llegar a destino.


@Chismosa_Selecciones


Notas:

*De la canción Aquí no vuela del disco De los Bordes
** Hay un video de la canción Pieles hecho por la Productora Amas de Caza
*** También editó el EP Navegamos por lo Incierto en 2021 con el argentino Nicolás Carou. 

**** “La Canción quiere” del Ep A los Compañeros de 1972.

Más data

Escuchar "De los Bordes"

Escuchar "Caer"






martes, 6 de junio de 2023

Lucía Severino (Crónicas Chismosas)

04/11/21 - Jueves - 21hs Experiencia de ir a ver la presentación de “Una, un disco en capítulos” de Lucía Severino en La Trastienda Club. -El Canto y la Canción Hablada-

Vayamos por partes como dijo Lucía Severino. Esto se escribió entre Nov/Dic de 2021.
Ir a ver un recital así como otros espectáculos, sea cine, teatro o ir a comer algo incluso, se puede relacionar más con él después que con el instante en sí de la experiencia. 

Me explico. Hablo de la sensación de placer cumplido, la embriaguez* de Baudelaire, esa excitación y modorra posterior, la mezcla de vacío y completud que nos invade al terminar la acción. No se si les pasa, pero las conversaciones con mi amiga luego de un evento , muchas veces, igualan la vivencia de la obra en cuestión. Y eso no habla mal de lo que experimentamos, todo lo contrario, la experiencia se nos posa como semilla y se cultiva por varios días en el cuerpo. Otras veces en cambio se nos va rápidamente, al otro día, o incluso en la misma noche se nos presentan distintas cuestiones y se nos olvida en el cajón de las cosas vividas. Pero cuando no sucede esto último se puede terminar escribiendo una crónica como esta. Fue la primera vez que veíamos a esta artista en vivo y nos dejo muy felices. Ya a la vuelta, de caminata por el centro de Montevideo, mi amiga me comentó que disfruto mucho la presentación y que Lucía Severino era una buena cantante. Dimos una pitada esperando el Ómnibus, la conversación se derivó hacia el Canto y la vida, y ahí pensé en algo que creo define muy bien lo que vimos y escuchamos esa noche. De ese pensamiento y reflexiones quiero contarles.

“Yo no canto por cantar ni por tener buena voz'' nos dice Víctor Jara en su canción “Manifiesto” siempre que se lo quiera escuchar. Y siempre lo voy a querer escuchar al igual que a Lucía Severino y su banda Tránsito. Esta cantautora me va a acompañar en el tiempo, aunque se diga que la buena Música no tiene Tiempo. Lo que si no genera dudas es que la música tiene contexto, eso es indiscutible. Y esta idea la uno con la canción de Jara. Hay quienes piensan que si podes generar una obra artística conocida (o no) implica cierta responsabilidad para con la misma, porque vos y tu obra son el resultado de la construcción de una sociedad y un contexto. Siguiendo esta línea, tanto crear, cantar, decir o No decir, opinar, describir una imagen, vivir, todo es político. Todo manifiesta una intención, tiene algo atrás que lo llevó hasta ahí, que cada cual pueda/quiera verlo es otro tema. Pero está ahí, se desprende de lo que escuchamos, de lo que vemos, aunque la persona “no nos diga nada”, siempre nos está diciendo, siempre está opinando, siempre es político (googlear “lo personal es político'').
Esta idea sobre el arte y la vida en general, y del género canción en particular, en la región de América del Sur, viene de la década de 1960 y la podemos ejemplificar con lo que se llamó el “movimiento de nueva canción”. Con su manifiesto y sus exponentes** dieron forma a una manera de hacer las canciones, de pensar el arte. Plantean que quien es cantor/a a diferencia de quien es cantante, no es alguien que quiere cantar, sino es alguien que tiene la necesidad de cantar, tiene la responsabilidad social de hacerlo. Ya que el canto más que una poesía, una protesta o un entretenimiento es un resultado, un testimonio de lo que sucede. Entonces el papel de quien se sepa cantor/a es exponer la realidad como siente que es, como la ve ,como la vive, como pueda, con lo que tenga. Y esto es lo que quiero marcar y zurcir con la experiencia de aquella noche para analizar a Lucía Severino y su propuesta.
Durante todo el show se respiró un aire festivo y de casi alivio por poder completar el disco, es decir, mostrarlo en vivo a la gente. Sobre todo después de las muchas restricciones que no permitían espectáculos artísticos/culturales durante la pandemia de Covid-19. Por eso lo que vivimos fue casi un cumpleaños, mucha familia y amistades de la banda, la alegría de la gente arriba y abajo del escenario se notaba y eso generó una atmósfera muy particular, eso que pasa con la música en vivo cuando se conecta el público y lxs artistas. Con sus teclados, sintetizadores, acordeón, guitarra, computadora, pedales, pero sobre todo con su forma de cantar e interpretar me lleva a ese lugar del arte, de la honestidad, del Canto, de hacer las cosas por necesidad y con las herramientas que se tienen a mano, que en este caso son muchas y usadas de la mejor manera. El arte sirve para algo, la música hecha así es transformadora, sino pregúntenle a esta tremenda artista, compositora, multi-instrumentista, productora, actriz, cantante y Cantora.

Vayamos a otra cosa que quiero contar a través de la música de Lucía Severino, de sus capítulos, de sus canciones, de su forma de cantar. Justamente esto último es lo que más llamó nuestra atención y me hizo pensar en lo que podríamos llamar la Canción Hablada. Una categoría que nos permite entender parte de lo que hace esta cantora con su música, con sus letras, con sus interpretaciones.

Voy a arriesgar un rompecabezas para explicar lo que sería esta forma de interpretar canciones, eso de “Describe tus pensamientos y describirás al mundo” parafraseando a Tolstoi. Porque de escuchar música se trata esto y mientras más nombres aparezcan mejor.
La Canción Hablada, Canto Hablado o Spoken Word en Inglés (aunque no me parece lo mismo) la encontramos desde Lou Redd o Leonard Cohen hasta Juana Molina o Jaime Ross. También en las baladas románticas de los 80 y en el ritmo y la poesía del Rap, en Guitarra negra de Zitarrosa, en varias cosas de Andrés Calamaro, o en otros temas similares a Mi guitarra y vos de Drexler. En otro registro pero por el mismo camino están Leo Antúnez*** o Enrique Syms que son casi fundadores de esta forma tan distinta de comunicar mas ligada a la declamación y la poesía oral.

Para seguir indagando y pensando. La dejo por ahí.
Quiero decir que la forma de lo que podemos ver como un sub-género, la Canción Hablada, se entiende perfecto con Lucía Severino, al igual que aquellas ideas sobre el Canto. Porque esta artista no es todo eso que nombre en el rompecabezas imaginario, es algo que se explica en sí misma, al escucharla, al verla, porque si, vayan a verla. Ayer, mañana, no sé. Cuando escuchen en sus reproductores de preferencia la música de Lucía Severino y Tránsito ojalá puedan imaginar mundos posibles y se les disparen tantas referencias como a mi. Es la manía de quererme explicar con lo que ya conozco lo nuevo que estoy conociendo, porque de primera mano no me resulta simple, me lleva a una complejidad que me gusta encontrar cuando busco música, cuando quiero sentarme a escuchar. La búsqueda interminable de la embriaguez Baudeleriana se alimenta de estas obras. Me sorprende, me deja pensando, como ya dije, se queda ahí floreciendo en el vergel. Cada cual que saque sus conclusiones y se vuele en su escucha como prefiera. Acá vengo simplemente a transmitir todo lo que me genera la música del nuevo disco de esta Música, lo que me pasó en la presentación del mismo y algo de lo tanto que conversamos con mi amiga en el after dialógico.
Volviendo a aquella noche pues la música y su contexto es inevitable.
A la salida del toque la realidad y sus contrastes. A un costado de la sala pibxs durmiendo en el piso, la parada desbordada de gente a las puteadas, mucho afiche en las paredes derruidas y muy sucias todas las fachadas. Hacia el otro costado brillan las luces de los edificios nuevos, de las tiendas nuevas, de las casas para la gente bien. Adentro de la Trastienda todo esta en orden. La sala está impecable y aunque a veces parece que hay más sillas que lugares se pasa bien, el sonido con sus misterios suena excelente. Además el espectáculo tuvo visuales y claramente sube la calidad de cualquier show. No se si por Snob pero ya quiero que haya pantalla, visuales y VJ en todos los recitales. Me urge, pero se las dejo ahí, como otra parte de esta crónica que se va construyendo en partes, en capítulos, entre el canto y la canción hablada, entre lo literario y lo musical, entre el escenario y nuestra vidas, entre el disco y su presentación.
Metamos en esto último y en la discografía de Lucía Severino para ir cerrando esta crónica.
Cuando terminó nos fuimos cantando la frase “tus armas solo son tus pensamientos” del tema Área Metropolitana perteneciente a su primer disco “Los Días” del 2014, que a mi entender se complementa con “Presente Continuo” del 2017, y con este último del 2021 llamado “Una, un disco en capítulos”. Hay continuidad y transformación, elementos con los cuales se construye una obra artística, una visión, una forma, un paisaje sonoro propio.
"Las palabras son armas"  se escucha en el primer capítulo del nuevo disco, conformado por las canciones Pido, Palabra y Cuerpo. Con ese inicio se ve el paso, el cambio, se empieza a entender de qué va la letrística de este viaje personal. En el segundo capítulo con El Vals sale a Flote al Jardín y nos lleva por este recorrido de un lado a otro. Las canciones son el vehículo y sus nombres lo indican. En el tercero de los capítulos nos trasladamos por Un camino nuevo donde hay un Ritual y un Soneto. Y seguimos transitando. En el cuarto capítulo con una Oración nos dice que estamos en el exterior, en el océano y el cielo, con La cresta de la ola y Miro al cielo. Un disco con final abierto. Una experiencia sin encierros.
Son cuatro capítulos que funcionan como una unidad. Por adentro y afuera, un recorrido íntimo, un proceso creativo que duró un año, con Pandemia de por medio, que decididamente fue pensado así, con mucho trabajo, con incertidumbre, con sus vaivenes, pero que se logró realizar y se armó con mucha armonía entre sus partes. Lucía Severino nos entrega una narrativa unificada y coherente sobre lo que le pasa y fue pasando, con su única y auténtica manera de objetar con el arte la conciencia****.
Vayan a escuchar y nos seguimos pensando en el disco que viene.


@Chismosa_Selecciones

Notas:

* Concepto del poema “Embriagaos” del libro “Spleen de París. Pequeños poemas en prosa”, de Charles Baudelaire. S.19

**Para ejemplo de toda esta visión del canto que les comento y que esta frase resume muy bien , escuchen Si se calla el Cantor de Horacio Guarany interpretada por Mercedes Sosa.
*** Data de Leo Antúnez ****Parafraseando los versos que cierran” Soneto” de Lucía Severino
(...) La construcción requiere de paciencia. / Conecto lo que siento a cierta ciencia. / La de los cuerpos cuando los amantes, / objetan en el arte la conciencia”.




Toda su Música





Ale Luzardo y La Candombera (Crónicas Chismosas)


30/10/21- Sábado- 22 hs-
Experiencia de ir a ver Ale Luzardo y La Candombera festejando 20 Años en el Espacio Comparsa Integración.

-¡Una Buena DOSIS de CANDOMBE!-

Hay noches que necesitan una previa, hay toques que necesitan bebidas espirituosas para conectar con la música, con las vibraciones, con las ondas que viajan por el aire. No voy a explicar acá que la música tiene una dimensión metafísica, una dimensión emocional, una dimensión inexplicable que hace que conmueva. Incluso aunque alguno de sus elementos  no te guste. Es algo que descubrimos como humanidad hace muchísimo tiempo y que nos rodea de muchas maneras y nos transforma sin saber muy bien por qué (sacando el análisis de teoría musical sobre algunas canciones que demostrarían ciertas fórmulas exitistas). Estoy rodeado de cosas que no entiendo, que no puedo explicar pero que me conforman aunque yo no quiera, esas diarias heroicas batallas.*
Bajando por la calle Río Negro hacia el agua vamos llegando a un lugar que nos era nuevo,  junto a mi amiga decidimos pasar por la puerta para ver cómo estaba el ambiente y seguir hasta la rambla para terminar el trago. Ya de pie en la Rambla Helvetica (conocida como Rambla Sur) se nos presenta monumental la vieja estructura del Gas, símbolo del barrio y de la piqueta fatal del progreso.
Como un gigante viejo templo cuida de primera mano el Espacio de la comparsa Integración ya que se encuentran en la misma manzana. La ubicación es ideal para volar con la imaginación en hipótesis litúrgicas, respirar un poco de asfalto y pensar que la comparsa es realidad y la vida es fantasía**.
El lugar está incrustado en lo que alguna vez fue una zona industrial, galpones y espacios abiertos nos rodean al caminar, paredes pintadas con murales evocativos de la cultura negra y del Candombe.
Y viviendas, muchas viviendas nuevas y recicladas (googlear Gentrificación).
El envidioso tiempo*** es implacable con todo lo que se conoce,desde edificios, creencias y bandas de música, pero eso no siempre resulta mal. Tal es el caso de Ale Luzardo y La Candombera que desde sus inicios en Barcelona en el 2001 han atravesado distintas etapas marcando siempre su propio camino y plasmando en sus discos todo el desarrollo y la riqueza de su música.
El vivo es otra cosa y ya vamos a llegar esa sensación.
Hay zurcidos invisibles repletos de secretos en este pañuelo que es la música popular de Uruguay y el Candombe es uno de ellos. Lleno de misterios a plena luz, con sus tradiciones, su mística , con personajes míticos, todo converge en una especie de “fuerza”que te acompaña, un olimpo sagrado que influencia a la gente de forma omnipresente. Una dinámica de reconocimiento y tributo con los dioses. Rituales constantes en honor a la memoria colectiva, organización de fiestas paganas que demuestran todo el potencial que tiene este movimiento social que se nuclea en torno a mucho más que la combinación de los tres tambores, a saber, chico repique y piano. Quienes tocan bien acceden a verdadera magia, al sonido de los dioses, si se escucha se escucha. Dioses de acá, que andan por ahí, vivos, muertos, viajan con la comunidad candombera en su sonido, en su ramificaciones, en el fuego encendido junto al tambor templando la lonjas,en el día a día, todo el año, sin tiempo.

Dimos otra vuelta y entramos, enseguida nos sentimos en un cumpleaños, de hecho lo es, se nota que todo el mundo es conocido,  estamos en un patio grande lindero al espacio cerrado donde se desarrollará el show. La gente toma y conversa como si no esperara nada, como si fuera su casa, que para la mayoría lo es, están en su  barrio, en su cuadra, en el lugar donde se criaron. El Candombe es una forma de vivir y no lo voy a demostrar yo con estas líneas, pero cuando lo ves de frente, entre bambalinas, emociona, se percibe en el ambiente.
Pieles negras y morenas, peinados de ocasión, ropa de “salir”, vestimenta especial para la gala.
Humo de medio tanque y chorizos por hacer, mostrador de tablones por cantina, guirnaldas, restos de escenografía de la comparsa locataria a modo de decoración, paredes al fondo del patio con restos de obra y derruidas por la humedad. Se ven muchas sonrisas, todo está bañado por un  par de focos de luz blanca que cubren el espacio exterior y permite que la gente se vaya acomodando al llegar. Todo se empieza a mezclar y el coloque se presiente, la banda calienta motores yendo y viniendo de un “camarín”  en uno de los laterales entre saludos de cumpleaños y felicitaciones. Llegan los invitados, va a haber solo hombres en el escenario.
Así como la plena viene de Ponce del barrio de San Antón, el candombe es de Montevideo y del Barrio Sur y Palermo. Eso lo vuelve un lugar mítico y místico, y así me siento, pisando tierra sagrada y por lo tanto patriarcal, como casi siempre.
Al entrar al galpón donde está armado el escenario lo veo a nivel piso, guitarra, voces y teclados; sobre tarimas en segunda fila la batería, los tambores, el bajo y un saxo alto.
Encuentro lo que estaba buscando, horizontalidad. Completan el salón mesas y sillas de plástico identificadas como propiedad del municipio de la zona, cada una con su mantel, trece de las quince con un cartel con apellidos escritos y la palabra Reservado. Las paredes totalmente cubiertas de utileria de espectáculos de años pasados de la comparsa y dos destaques como altares, uno para Martha Gularte**** y otro para Jorguinho Gularte*****. Hacia el fondo del salón la barra de bebidas y espacio como para “meter barra”. Spoiler alert, la gente sentada duró cuatro temas.
Nos acomodamos, comimos y bebimos, arrancó el show y el calor ya hacía efectos en el ánimo de la parcialidad presente. El repertorio de la primera parte de la primera vuelta fue bastante jazzístico, como “pa ver desde la silla” , pero la gente que estaba sentada en el piso o parada en los laterales asaltó la pista a los quince minutos.. La zona de baile no se visualizaba al llegar al lugar pero era un secreto a voces para todo el mundo con ganas de moverse. La música de Ale Luzardo y La Candombera te genera esos dos estados y es una linda sensación. Esta dualidad convive en la banda y se ve reflejada en la composición del lugar y en los hechos. Para muestra de esta fusión está el disco de Candombe-Bebop llamado  “Anthropology” del 2016 que reúne, para mi, lo esencial del grupo.
Las familias de la banda que ocupan con razón la mayoría de los lugares con sillas se vieron casi que desplazadas o invadidas por la multitud. Desde que llegamos era inminente que se desbordara.
Como siempre mi amiga me sacó delante en el baile, nos paramos y con el vino de la casa en el cuerpo empezó la danza milenaria del candombe y sus músicas.
La energía dio bien para terminar la primera vuelta moviendo el cuerpo y sudando, porque si, gente bailando codo con codo en lugar semi-ventilado y caluroso suda mucho. Hace calor, parece verano, está divino para enfiestarse, así sea dicho y escrito para que se entienda. Esto es un cumpleaños y acá se viene a gozar. Está claro desde la persona que prendió el fuego y abrió el portón, hasta la que pegara la barrida del final y dará bajada a la llave general de luz. Quien se haya enfiestado alguna vez sabrá de qué hablo, y quien no, le invito a imaginar también, porque no es más que la búsqueda de una posibilidad, eso que puede pasar en cualquier momento y cualquier lugar, y que puede ser necesario para sobrevivir una noche más, o una menos en esta tierra.
Esta especie de divino sacrificio pagano y salvaje en base al candombe es cansador cuando se le pone el cuerpo y la segunda vuelta fue “en otro acorde” como dijo uno de los dos cantantes. Dicho sea de paso dejaron la voz al servicio de la música hasta el final. La banda se tocó todo, es una banda de candombe y se cantan letras de candombe pero suena a otro nivel cuando se mezcla con jazz y el talante que ese  género aporta. Le dan una vuelta de tuerca que vuela la cabeza.
Ver la banda en el Festival de Jazz de Mercedes, cerrando y con tooooodo el mundo de pie desde el primer tema, o verla ahora en su cumple en el Espacio Integración engalardonado para su festejo y tocando como si fuera el último día, es una experiencia que quiero traspase estas líneas que escribo.
Después de casi tres horas de música en vivo con recreo incluido, con la participación del semidiós Nico Ibarburu y con el dios blanco del candombe Hugo Fattoruso, con el brillo y flow de Eduardo Yaguno , con todo el color que le pone el público a la actuación, y con el néctar como inspiración de elixir, se fue cerrando el hechizo que estuvimos viviendo en esta alucinante noche de cumpleaños.
“Una buena dosis de Candombe” fue el coro de una de las canciones de retirada, y yo me fui pensando lo que dicen en mi barrio: quien lo vive es quien lo goza.
Recomiendo que pongas música de Ale Luzardo y La Candombera y te pares (si podes) a mover el cuerpo, a candombear. Pero también hacelo si tenes ganas de sentarte a escuchar, sus discos son otra experiencia, rinden para auriculares y un cómodo asiento. En vivo es una cosa y en los discos es otra, esa es la sensación que me queda, y no puede ser de otra manera. La música es multidimensional.
El Candombe específicamente es el sonido de los tres tambores tocados en carne viva, en vivo y en directo, sin intermediarios, sin el hombre de portafolio que aplaude en la avenida**, es eso que pasa cuando la gente se junta con cierta libertad a festejar, a escuchar, a entenderse, a vivir y resistir, siempre resistir.

@Chismosa_Selecciones


Notas: * Canción ”Te acordas Hermano” de Jaime Roos (Candombe del 31, 1977). ** Canción “Desalojo” de Jorginho Gularte (La Tambora,1984) *** Poema “Carpe Diem “ del poeta  Horacio (Oda XI -Libro I, 23 a.c). **** Vedette, Bailarina, Coreógrafa, Escritora. Figura máxima del Carnaval Uruguayo. *****Compositor, productor, guitarrista y cantante. Recibió una golpiza en el año 2002 que lo dejo incapacitado para seguir tocando. El crimen nunca se aclaró. Murió en el 2013.


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